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Como Escribir un Diario de Gratitud en 5 minutos al dia

clockEl comienzo de un año nuevo, es tiempo ideal para experimentar nuevos hábitos. Estamos motivados y energizados. Uno que podría traerte beneficios inesperados es comenzar a escribir un diario de Gratitud.

Nuestra condición humana funciona como una lupa con la cual notamos con precisión cada cosa que nos falta, lo que no logramos, lo que no está saliendo como esperábamos, las inconveniencias,  la falta de “esto y aquello”. Crees que si tuvieses un poco más de dinero, otro trabajo,  un cuerpo más delgado, un auto nuevo o una casa más grande… todo sería diferente.

Lo irónico es que aunque lograras tener todo lo que te “falta”, nada te hará sentir mejor. Porque si no sabes apreciar lo que tienes hoy, no sabrás apreciar lo que recibas mañana. Será como echarle agua al río.

Si lo piensas bien, no te hace falta nada. Todo lo que realmente necesitas …  ya tienes.

En ballet, existe lo que se conoce como una “pirueta”, donde giras varias veces todo el cuerpo sobre un solo pie. La técnica correcta para no perder el balance es escoger primero un “spot” o punto de referencia donde enfocar la vista antes de girar (ejemplo: un cuadro en la pared) para que cada vez que des vueltas regreses la vista a ese punto. Sin ese “spot” un bailarín perderá el balance. La gratitud funciona igual.

“Donde ponemos la vista, ponemos la intención”.

Este año regálate algo simple. Una libreta. Puedes conseguirla por un dólar. No hay que comprar nada “fancy“.

Colócala al lado de tu cama y cada noche, anota las cosas por las cuales te sientes agradecido. Puede tomarte 5 palabras o 5 páginas. Tu lista puede sonar asi “Gracias por el café sabroso de esta mañana, gracias porque tuve agua caliente para bañarme, gracias porque mis hijos están saludables, ¡gracias porque pude caber en mis jeans!” La lista de cada cual es diferente. No hay contestación incorrecta, es tu lista y ésta es única.

Límitate a 2 minutos. Recuerda, en lavidazen simplificamos todo, para lograr más. Escribir por una hora no es necesario y es contraproducente.

Inténtalo por 7 días.  Da gracias a la vida. Enfoca tu atención en lo que tienes. No en lo que te falta.

¿De qué que te sientes agradecido hoy?

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La montaña que me habló

A continuación, un poco de historia… ¿De donde surgió La Vida Zen?

trees1En el 2007 una visita a una montaña me causó desvelo. Era una cita amorosa. El dijo que me llevaría a un lugar que me agradaría asi que no pregunté a donde. Me vestí (equivocadamente) con falda larga y botas de tacón. Razón por la cual mi enamorado hizo fiesta con sus chistes durante el camino por mi vestimenta en pleno invierno.

El viaje en auto fue largo pero con tanta conversación el tiempo voló.

A medida que nos acercábamos al destino final, notaba como el panorama cambiaba a través de la ventana. Ya no se divisaban edificios, ni viviendas, los autos eran menos, y nos adentrabamos a un mundo diferente. Estaba ansiosa por saber a donde me llevaría…

El auto se detiene y el me dice ‘”Llegamos”… “¿A donde?” contesté yo. Solo veía cientos de árboles y una carretera tan estrecha que a penas dos autos en direcciones contrarias podían pasar sin chocarse. “Si estoy correcto en mi percepción sobre tí, creo que este lugar te va a gustar… quizás no… veremos en unos minutos”. Y yo, escorpiona al fin (extremadamente curiosa) dije “¡Vamos!”                  

Con tarjeta de acceso entramos a una montaña y luego de manejar unas millas más, llegamos a una casa móvil de campo completamente cubierta de nieve. Mis botas de tacón se enterraron hasta mojarme las rodillas. Estaba congelada, el frío era intenso. “Esta propiedad es de mis padres, vienen a disfrutarla cada verano, es su lugar de escape” comentó.

Había una hamaca amarrada primitivamente a dos árboles y se escuchaba un riachuelo que rodeaba el lugar. Entramos a la casita donde había una terraza pequeña, una sala y cocina tan diminutas que parecían de una casa de muñecas. Un televisor miniatura de los años 70′ y una habitación con solo una cama para dos, un puñado de libros, un par de cobijas gruesas y una Biblia. Todo mientras un bello atardecer se inmiscuía a través de las ventanas.

Quedé fascinada al instante. Fué amor a primera vista.

Comenzó a nevar y caía la noche rápidamente. La temperatura continuaba descendiendo a un ritmo acelerado y él no lograba encontrar el panel de la calefacción en el exterior de la casa. No había linternas a mano y siendo una montaña, no se veía nada. Parecía la boca de un lobo como dicen en Puerto Rico. Mientras, yo observaba cada rincón, detalle y objeto.

Me resultaba novedoso el profundo silencio que abarcaba el lugar. Podía escuchar mis propios pensamientos, parecía que estábamos abandonados lejos de civilización alguna. Sin exagerar, parecía ambiente de película de misterio.

El entró y dijo “Por fin, tenemos calefacción”… yo contesté “Este lugar es lo más fabuloso que he visto en mi vida, yo quiero una casita como ésta y en esta montaña. Necesito comprarla ya, ¿me ayudas a conseguir una?” Y el sonriéndo me contestó “Yo sabía que te encantaría”. Dos años más tarde, compré una el día de mi cumpleaños.

La llamé “My little House in the Woods” (Mi casita en la Montaña).

De inmediato, comenzé a trabajar en ella. Limpieza extrema que tomó varios fines de semana, remover basura, cambiar pintura y todo lo que requiere remodelar una casita que fue comprada en 1970 y abandonada en 1997, al morir sus dueños. Uno de sus hijos la vendió tal y como estaba. En completo estado de abandono. Tres generaciones habían pasado sus veranos e inviernos allí. Tenía historia y vidas vividas.

Tenía una terraza de madera al aire libre rodeada de decenas de árboles de más de 70 pies de altura. Abandonada, oscura y sucia. Varios árboles habían caído sobre ella y había que entrar con “machete” para poder ir abriendo camino para llegar a ella. Pero yo ví su belleza y esplendor. Mi inspiración era una sola, lo que sentí en esa montaña la primera vez que fuí. Sentí una conexión con algo más allá.

¿Que tiene que ver mi casita en la montaña con este blog? Todo. De ella surgió un sentido de urgencia al querer revivir lo que sentí cuando la conocí. Necesidad de estudiar esa atracción entre la montaña y yo.

No se si fué la paz de esos árboles cuando parecían bailar un waltz con el viento, o el riachuelo que se escuchaba suave a lo lejos, la cantidad de pájaros y sus cantos o el sonido casi humano del viento. Quizás fué la falta de contacto humano o la ausencia de tecnología, pero algo en mí cambió de “OFF” a “ON”.

Cuando algo estimula del tal manera un nervio dentro de ti, no debes cuestionarlo, aunque parezca un impulso sin sentido. ¿Que es lo peor que puede pasar?

Cada vez que la visitaba, no quería regresar. No me hacia falta conversación, celular, reloj, televisor, ni gente. Con el silbido de los pájaros, el vaivén del viento y el sonido del silencio bastaba. Era música para mi alma.

Esa tarde en el 2006 tuve dos citas amorosas. Una con mi enamorado y otra con la montaña. Ambas me ayudaron a reencontrarme.

¿Tienes algún espacio sagrado donde escapas para conectarte contigo mismo?

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Creando Límites en tu Vida

hands1La mayoría de nosotros comenzamos el día corriendo (y no me refiero a ejercicio físico). A las 8 de la mañana ya tenemos un inbox lleno de correos electrónicos, mensajes en Facebook, mensajes de texto, quehaceres y compromisos. Asi sea que trabajes en la casa o en el mundo corporativo, pareciera que 24 horas no fueran suficientes. La lista siempre está llena. Vivimos en un mundo de urgencia.

Si ésta frase te resulta conocida- “¡Necesito vacaciones o al menos un break! ” sabes muy bien a que me refiero.

Estamos tan ocupados que muchas veces no tenemos tiempo ni para almorzar. Muchos lo hacemos en nuestro propio escritorio o en el auto, en 15 minutos, lo que tardamos en tragar unos bocados.

En esta época de Facebook, Twitter y iPhones, sentimos que si no estamos conectados al mundo exterior 100 porciento del tiempo, nos quedamos atrás. Corremos de un lado hacia otro hasta la hora de irnos a dormir. Muchos se llevan la computadora pórtatil a su casa y hasta a la cama, para “adelantar” para mañana.

La ironía es muchas veces hacemos lo que parece importante, pero no lo es. ¿Y qué es lo importante? Lo esencial.  ¿Qué es lo esencial? Lo que le añade valor a tu vida (y no me refiero a valor económico).

Aquellas cosas que te hacen feliz son lo esencial. Cada persona es diferente. Si la familia, un pasatiempo o alguna meta especial es importante para ti,  entonces debes eliminar lo innecesario para crear tiempo para lo esencial.

Presta atención a las actividades que te roban el tiempo y crea límites para minimizarlas o eliminarlas.

Imagino lo que estás pensando. “Si tuviese más tiempo, alguien que me diera una mano o no tuviera una familia que atender, sería fácil”. Créeme, no necesitas más tiempo, lo que necesitas es definir lo que es esencial en tu vida y comenzar a crear tus límites.

Piensa en cual aspecto de tu vida te sientes sobrecargado.

Cuál área te “saca el jugo” hasta quedar exprimido al terminar el día. Cuales actividades se robaron el día sin producir nada importante.

Ejemplos: Correo electrónico, Facebook, uso de Internet, compromisos, tiempo en el celular, tiempo frente al televisor. Los ejemplos son infinitos. No tienes que eliminarlos por completo. ¿Pasas 4 horas navegando en internet?  Limítate a una hora al día. ¿Revisas Facebook cada 10 minutos? Limíta tus visitas a 3 veces al día.

El mundo no se va a acabar ni serás el último en enterarte del “status” de tus 2,000 amigos. Házlo todo, pero crea límites para que tengas un día productivo.

No te miento, crear límites suena sencillo de hacer, pero será una de las cosas más difíciles que harás, porque no estás acostumbrado. La práctica será tu aliada.

Comienza a crear límites en todo lo que haces para dar paso en tu día a lo importante, por ejemplo tus metas.  Si una hora no funciona, añádele o réstale minutos. Ve ajustando tus límites.

Esto tomará varios intentos o semanas, hasta que logres encontrar la ecuación perfecta para ti. Si tus días parecen una copia del dia anterior y sientes que no has logrado nada que mejore tu vida, es tiempo de crear límites.

¿Cuál sería uno de los límites que pudieras comenzar a implementar hoy?