Da tu opinión solo cuando sea solicitada

 

Tener opiniones es parte de la naturaleza humana. Desde pequeños desarrollamos opiniones sobre todo a nuestro alrededor. Sobre lo que escuchamos, vemos y vivimos. Nos resulta imposible quedarnos callados y no expresar nuestro punto de vista.

Creemos que nuestra opinión es tan importante que los demás deben escucharla y la mayoría de las veces no tenemos ni el menor conocimiento sobre el tema o persona en cuestión. Lo que deseamos es expresarnos. Demostrar que sabemos de lo que estamos hablando y si podemos mostrar que tenemos la razón, mejor aun.

El ego se apodera de nuestras conversaciones diarias. La necesidad de compartir nuestros sentimientos acerca de algún tema es mas fuerte que el acto de escuchar y analizar lo que otros tienen que decir. Muchas veces adoptamos un punto de vista a defender sin tener toda la información al respecto. Sin embargo, el deseo de sentirnos importantes, necesitados e inteligentes es mas fuerte que la razón.

“Solo podemos dar una opinión imparcial sobre las cosas que no nos interesan, sin duda por eso mismo las opiniones imparciales carecen de valor ”.   Oscar Wilde

Dar nuestra opinión es similar al acto de comer. Cuantas veces has decidido continuar llevando bocados a tu boca a pesar de estar satisfecho, solo por que queda alimento en tu plato?  Nuestra opinión es igual. Ofrecela cuando sea solicitada. Evitala cuando no sea necesaria.

Nuestra opinión y por ende puntos de vista deben acelerar un proceso de cambio, aunque sea mínimo.

Ofrece tu opinión cuando ésta represente, promueva o facilite una mejoría o cambio de una situación en particular. Si compartes tu opinión solo por el hecho de expresar tu punto de vista, fanfarronear o corroborar tu valía, deténte. Esta lección de vida no solo se limita a tus opiniones. No comas por comer, no hables por hablar, no trabajes por trabajar. Imparte valor a tus acciones reconociendo cuando hablar y cuando callar.

Es de sabios reconocer la diferencia.

¿Alguna vez has ofrecido una opinión no solicitada y has sido rechazado o peor aún ignorado? ¿Has ofrecido tu punto de vista y la otra persona se ha molestado y tu no entiendes porqué? Lo mas probable es que tu punto de vista no fue directamente solicitado o no inicio ni facilitó un proceso de cambio positivo.

“Quizá haya enemigos de mis opiniones, pero yo mismo, si espero un rato, puedo ser también enemigo de mis opiniones.”  Jorge Luis Borges

Haz un experimento hoy. Observa cuantas veces interrumpes una conversación para dar tu opinión. Observa las conversaciones de los demás a tu alrededor. Nota si tu punto de vista fué solicitado o si promovió algún cambio en la situación. Si solo hablaste por hablar de ahora en adelante escoge escuchar y callar – hasta la próxima vez cuando alguien solicite tu punto de vista o puedas añadirle valor a la conversación o promover un cambio con tu ideas.

Se selectivo con tus palabras porque tu opinión si cuenta – pero en el momento correcto.

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