La motivación no es suficiente

Quieres bajar de peso. Vivir una vida saludable. Tomar más agua. Dejar de comer tanto en “drive-thrus”, eso es fantástico. Pero si tu única arma para lograrlo es simplemente tener la motivación para hacerlo…fracasarás.

Sorry to be harsh, but that’s the truth.

Comenzaste al año con nuevas metas, pero no ha finalizado enero y ya estás fallando. Piensas que tiene que haber algo que no anda bien contigo, que todos tienen fuerza de voluntad menos tú. Luego en el verano te vuelves loca, pues quieres estar lista para el traje de baño en un par de semanas.

No entiendes porqué lo has intentado tantas veces pero siempre caes en lo mismo.

Reason: You are depending on feeling “Motivated” and that’s a sure way to fail. 

Lo que está fallando no eres tú, es tu sistema, tu plan de acción. Si solo te basas en estar motivada, estás comenzando con el pie izquierdo. La motivación es como el clima, impredecible y variable por naturaleza. No la puedes controlar. La motivación tiene mente propia y su propia agenda. No puedes depender de ella. La idea de que cada día te levantarás con el deseo de hacer ejercicios es una ilusión. No existe tal cosa.

Hay dos tipos de personas: quienes realmente disfrutan ejercitarse y quienes lo odian a muerte. Dos de mis amigas son el mejor ejemplo: Les envié el mismo mensaje de texto a ambas hace unos días y miren sus respuestas.”Girls, what about Bikram Yoga this Sunday?” La primera contestó “Great, at what time?” y la segunda respondió “I have to walk my dog that day!”

You either love exercising or you hate it. And that’s OK, because that is NOT the reason why you fail or succeed. 

Hay quienes consideran 1 hora de ejercicios como su regalo del día o su “me time”, y hay quienes piensan que 1 hora de ejercicios es pura tortura china. Con los ejercicios no hay término medio. La buena noticia es que no importa cual de las dos eres. Ese factor no es importante. Lo que es primordial es saber que tipo de persona quieres ser.

Eres el tipo de persona que hace ejercicios regularmente o la que no. (Pero se queja y deprime cada vez que se mira al espejo).

Este año, olvídate de la motivación y de la fuerza de voluntad. Mejor concéntrate en que tipo de persona quieres ser.  Si quieres estar saludable, fuerte y en un peso ideal, conviértete en la persona que hace ejercicios regularmente y come adecuadamente. La duración tampoco es importante en esta etapa, entre más corto y simple el ejercicio – mejor.

Si hoy no tienes motivación de ejercitarte, no importa. Es una cita. Igual que hay que ir a trabajar, al dentista o al supermercado. Hay que hacerlo, quieras o no. Comprométete a hacer 10 push ups, 10 squats y 10 planks por 5 minutos. Lo puedes hacer en tu habitación, en el baño, en la cocina. No necesitas un gimnasio o un área designada en tu casa. Ni siquiera necesitas estar vestida para hacer ejercicios ni tener los tennis puestos. Házlo descalza o en pajamas. No importa.

Just do it. 5 minutes Monday through Friday. No more. 

El plan ahora mismo, no es ejercitarte por largas horas. Tu propósito es simple: desarrollar el hábito de ejercicio. Eso es todo. “Become the person who exercises regularly”. Esa es tu meta. No debe ser “hacer 1 hora de ejercicios todos los días”. Eso no va a suceder si no tienes el hábito en primer lugar.

Recuerda lo que dijo Antonio Machado “Caminante, no hay camino, se hace camino al caminar”.

This is all you need. Your own bodyweight and 5 minutes. Motivation is not required or needed. Become the person you want to be. Someone who exercises regularly. Simple and quick. Do it now. 

Olvídate de los resultados por ahora. Concéntrate primero en crear el hábito.

¿Eres el tipo de persona que basa sus metas solo en “motivación”? Comparte tu opinión.

 

 

 

 

Simplifica tu vida evitando a gente tóxica

Todos conocemos a personas tóxicas. Es fácil reconocerlas. No hay conversación en la que no comenten negativamente acerca de alguien mas, siempre tienen de que quejarse, nunca pierden oportunidad de criticar, cuestionar o indagar en la vida de los demás.

En muchas ocasiones esa gente tóxica son miembros de nuestra familia o compañeros de trabajo. Y por mas que quieras huirle al drama, no puedes evitarlos. Te chupan la sangre como sanguijuelas.

Después de hablar con estas entidades tóxicas, te sientes exprimido y agotado. Lamentablente no podemos escoger a nuestra familia, pero si nuestra reacción a ellas. Son nuestros hermanos, tíos, primos, suegros. Todos tienen una opinión y saben como hacerla sentir.

Sus comentarios pueden herir, molestar, enfurecer, entristecer y agobiar al mas fuerte de nosotros. Un día perfecto se puede echar a perder con un solo comentario o con una incesante conversación negativa.  A veces nos cuentan historias de terceras personas que no conocemos, pero al escuchar las habladurías, las damos por sentadas.

Mentes brillantes discuten ideas, mentes promedio discuten eventos, mentes pequeñas discuten personas”

Eleanor Roosevelt

Su negatividad es contagiosa y nos hacemos parte del ciclo. Sin embargo, existen 3 cosas que podemos hacer al respecto y así cuidar nuestra paz mental y espacio personal.

1. Corta la conversación negativa tan pronto comience. Intenta cambiar el tema discretamente, pero si la persona tóxica continua con su tregua y no se da cuenta que no te interesan las habladurías, simplemente dirige la atención hacia otro tema haciéndole una pregunta sobre cualquier otro evento. “Disculpa, ahora que recuerdo ¿Cómo estuvo la cena el jueves?” Esto dará paso a una nueva conversación.

2. No participes por cortesía. Parte de quien somos y de nuestra naturaleza humana es el querer ser parte del equipo. De no nadar contra la corriente. Es fácil dejarse llevar y fundirse en una conversación negativa por el simple hecho de querer “caer bien”. No lo hagas. Si en algún momento tienes algo que decir, una critica, una preocupación o enojo, ve directamente a la persona y habla de frente. Quien habla contigo sobre otros, también habla con ellos sobre ti.

 3. “Entre tu y yo” no existe. Esta es la frase favorita de la persona tóxica. Cuando la escuches, sal corriendo. Secreto entre dos no es secreto. Habrán familiares, amigos o compañeros de trabajo que no podrás evitar por completo pues son parte de tu entorno. Sin embargo, el tiempo y la repetición son tus aliados. Sé firme, cambia la conversación y no participes hasta que se den cuenta que las habladurías y negatividad no son parte de tu vocabulario.

        “Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla” 
                                             Sigmund Freud

                                           ¿Hay alguien tóxico en tu vida? 

Da tu opinión solo cuando sea solicitada

 

Tener opiniones es parte de la naturaleza humana. Desde pequeños desarrollamos opiniones sobre todo a nuestro alrededor. Sobre lo que escuchamos, vemos y vivimos. Nos resulta imposible quedarnos callados y no expresar nuestro punto de vista.

Creemos que nuestra opinión es tan importante que los demás deben escucharla y la mayoría de las veces no tenemos ni el menor conocimiento sobre el tema o persona en cuestión. Lo que deseamos es expresarnos. Demostrar que sabemos de lo que estamos hablando y si podemos mostrar que tenemos la razón, mejor aun.

El ego se apodera de nuestras conversaciones diarias. La necesidad de compartir nuestros sentimientos acerca de algún tema es mas fuerte que el acto de escuchar y analizar lo que otros tienen que decir. Muchas veces adoptamos un punto de vista a defender sin tener toda la información al respecto. Sin embargo, el deseo de sentirnos importantes, necesitados e inteligentes es mas fuerte que la razón.

“Solo podemos dar una opinión imparcial sobre las cosas que no nos interesan, sin duda por eso mismo las opiniones imparciales carecen de valor ”.   Oscar Wilde

Dar nuestra opinión es similar al acto de comer. Cuantas veces has decidido continuar llevando bocados a tu boca a pesar de estar satisfecho, solo por que queda alimento en tu plato?  Nuestra opinión es igual. Ofrecela cuando sea solicitada. Evitala cuando no sea necesaria.

Nuestra opinión y por ende puntos de vista deben acelerar un proceso de cambio, aunque sea mínimo.

Ofrece tu opinión cuando ésta represente, promueva o facilite una mejoría o cambio de una situación en particular. Si compartes tu opinión solo por el hecho de expresar tu punto de vista, fanfarronear o corroborar tu valía, deténte. Esta lección de vida no solo se limita a tus opiniones. No comas por comer, no hables por hablar, no trabajes por trabajar. Imparte valor a tus acciones reconociendo cuando hablar y cuando callar.

Es de sabios reconocer la diferencia.

¿Alguna vez has ofrecido una opinión no solicitada y has sido rechazado o peor aún ignorado? ¿Has ofrecido tu punto de vista y la otra persona se ha molestado y tu no entiendes porqué? Lo mas probable es que tu punto de vista no fue directamente solicitado o no inicio ni facilitó un proceso de cambio positivo.

“Quizá haya enemigos de mis opiniones, pero yo mismo, si espero un rato, puedo ser también enemigo de mis opiniones.”  Jorge Luis Borges

Haz un experimento hoy. Observa cuantas veces interrumpes una conversación para dar tu opinión. Observa las conversaciones de los demás a tu alrededor. Nota si tu punto de vista fué solicitado o si promovió algún cambio en la situación. Si solo hablaste por hablar de ahora en adelante escoge escuchar y callar – hasta la próxima vez cuando alguien solicite tu punto de vista o puedas añadirle valor a la conversación o promover un cambio con tu ideas.

Se selectivo con tus palabras porque tu opinión si cuenta – pero en el momento correcto.